Poemas para aprender las tablas

Poemas y canciones para aprender las tablas de multiplicar. Aprender jugando es la mejor forma de memorizar y dominar las tablas.

Los poemas para aprender las tablas de multiplicar
Los poemas para aprender las tablas de multiplicar

Aprender las tablas de multiplicar con poemas y canciones

El uso de poemas y canciones para aprender las tablas de multiplicar tiene varios beneficios pedagógicos que hacen que este enfoque sea efectivo y atractivo para los estudiantes. Aquí hay algunas razones por las cuales usar poemas y canciones puede ser beneficioso:

  1. Memorización más fácil: Las melodías y ritmos facilitan la memorización. Los patrones rítmicos y las repeticiones en las canciones y poemas ayudan a que los estudiantes recuerden las secuencias numéricas de manera más efectiva.
  2. Aprendizaje multisensorial: La música y la poesía involucran diferentes sentidos, como el oído y el ritmo. Al incorporar varios sentidos en el proceso de aprendizaje, se refuerza la retención y comprensión de la información.
  3. Elemento lúdico y motivador: Las canciones y los poemas a menudo son divertidos y entretenidos. Introducir un componente lúdico en el aprendizaje de las tablas de multiplicar puede motivar a los estudiantes y hacer que el proceso sea más agradable.
  4. Asociación de conceptos: Las letras de las canciones y los patrones poéticos pueden ayudar a asociar conceptos matemáticos con elementos más familiares y comprensibles. Esto facilita la conexión entre la información abstracta y su significado práctico.
  5. Reducción del estrés: La música y la poesía pueden crear un ambiente relajado y menos estresante para el aprendizaje. Esto es especialmente beneficioso para aquellos estudiantes que pueden sentir ansiedad al enfrentarse a las tablas de multiplicar.
  6. Fomento de la participación activa: Cantar o recitar poemas sobre las tablas de multiplicar puede ser una actividad participativa que involucra a todos los estudiantes en el aula. La participación activa refuerza la atención y la retención de la información.
  7. Creación de asociaciones mnemotécnicas: Las rimas y melodías pueden actuar como herramientas mnemotécnicas. La repetición rítmica de los números en una canción o poema puede ayudar a los estudiantes a recordar y recuperar la información más fácilmente.
  8. Transferencia a largo plazo: Los elementos memorables de las canciones y poemas pueden facilitar la transferencia del conocimiento a largo plazo. La música y la poesía crean una impresión duradera en la memoria, lo que puede facilitar la recuperación de la información cuando sea necesario.

¿Has probado a cantar la tablas de multiplicar con tus alumnas/os en el festival de la escuela?

En resumen, el uso de poemas y canciones para aprender las tablas de multiplicar es una estrategia pedagógica efectiva que combina la creatividad, la diversión y la participación activa para mejorar el proceso de aprendizaje matemático.

Los poemas para aprender las tablas

Aquí tienes los poemas / canciones para jugar con las tablas del 2 al 9. La del 1 y el 10 las puedes crear tú o directamente tus alumnas/os !! 😉

Poema / canción para la tabla del 2

En el reino de los números, dos inicia su canción,
la tabla del dos, un ritmo en multiplicación.

Por uno, dos emerge con modestia y destreza,
como el comienzo de una melódica pieza.

Doble dos, cuatro en la danza se entrelaza,
una pareja matemática, como un juego que abraza.

Tres veces dos, seis resplandece,
una tríada matemática que la mente estremece.

Cuatro veces dos, ocho se revela,
una cifra redonda en la secuencia que destila.

Cinco veces dos, diez danzan,
como hojas en el viento, números que avanzan.

Seis veces dos, doce palpitan,
en la coreografía numérica que se inicia.

Siete veces dos, catorce resuena,
como notas en una partitura que ordena.

Ocho veces dos, dieciséis despliega,
en la suave melodía que la tabla entrega.

Nueve veces dos, dieciocho florece,
una multiplicación que en la mente enriquece.

Diez veces dos, veinte resplandece,
cerrando el poema con una cifra que agradece.

Así, en esta rima de multiplicación,
la tabla del dos se llena de inspiración.

Que cada número sea un verso en esta danza,
y aprender la tabla del dos sea una gozosa bonanza.

Poema / canción para la tabla del 3

En el rincón matemático, un secreto se revela,
la tabla del tres, en versos, destila su estrella.

Por uno, tres emerge con gracia y esplendor,
como el comienzo de un encantado fervor.

Doble tres, seis en la danza se enlaza,
una pareja mágica, como un juego que abraza.

Tres veces tres, nueve resplandece,
una tríada matemática que el conocimiento estremece.

Cuatro veces tres, doce se revela,
una cifra redonda en la secuencia que destila.

Cinco veces tres, quince danzan,
como hojas en el viento, números que avanzan.

Seis veces tres, dieciocho palpitan,
en la coreografía numérica que se inicia.

Siete veces tres, veintiuno resuena,
como notas en una partitura que ordena.

Ocho veces tres, veinticuatro despliega,
en la suave melodía que la tabla entrega.

Nueve veces tres, veintisiete florece,
una multiplicación que en la mente enriquece.

Diez veces tres, treinta resplandece,
cerrando el poema con una cifra que agradece.

Así, en esta rima de multiplicación,
la tabla del tres se llena de inspiración.

Que cada número sea un verso en esta danza,
y aprender la tabla del tres sea una gozosa bonanza.

Poema / canción para la tabla del 4

En el universo de cifras en danza,
la tabla del cuatro comienza su bonanza.

Por uno, cuatro emerge con gracia y brillo,
como el primer destello en un castillo.

Doble cuatro, ocho en la danza se envuelve,
una pareja matemática que en armonía resuelve.

Tres veces cuatro, doce resplandece,
como un sueño encantado que el saber ofrece.

Cuatro veces cuatro, dieciséis se revela,
una cifra redonda en la secuencia que destila.

Cinco veces cuatro, veinte danzan,
como hojas en el viento, números que avanzan.

Seis veces cuatro, veinticuatro palpitan,
en la coreografía numérica que se inicia.

Siete veces cuatro, veintiocho resuena,
como notas en una partitura que ordena.

Ocho veces cuatro, treinta y dos despliega,
en la suave melodía que la tabla entrega.

Nueve veces cuatro, treinta y seis florece,
una multiplicación que en la mente enriquece.

Diez veces cuatro, cuarenta resplandece,
cerrando el poema con una cifra que agradece.

Así, en esta rima de multiplicación,
la tabla del cuatro se llena de inspiración.

Que cada número sea un verso en esta danza,
y aprender la tabla del cuatro sea una gozosa bonanza.

Las canciones para aprender las tablas de multiplicar
Las canciones para aprender las tablas de multiplicar

Poema / canción para la tabla del 5

En el rincón mágico de los números danzantes,
la tabla del cinco despliega sus encantos vibrantes.

Por uno, cinco emerge con gracia y fulgor,
como un sol naciente, un número promisor.

Doble cinco, diez en la danza se adentra,
una pareja matemática que en armonía encuentra.

Tres veces cinco, quince resplandece,
como un sueño encantado, la multiplicación florece.

Cuatro veces cinco, veinte se revela,
una cifra redonda en la secuencia que destila.

Cinco veces cinco, veinticinco danzan,
como estrellas en el cielo, números que avanzan.

Seis veces cinco, treinta palpitan,
en la coreografía numérica que se inicia.

Siete veces cinco, treinta y cinco resuena,
como notas en una partitura que ordena.

Ocho veces cinco, cuarenta se despliega,
en la suave melodía que la tabla entrega.

Nueve veces cinco, cuarenta y cinco florece,
una multiplicación que en la mente enriquece.

Diez veces cinco, cincuenta resplandece,
cerrando el poema con una cifra que agradece.

Así, en esta rima de multiplicación,
la tabla del cinco se llena de inspiración.

Que cada número sea un verso en esta danza,
y aprender la tabla del cinco sea una gozosa bonanza.

Poema / canción para la tabla del 6

En el vasto rincón de los números danzantes,
la tabla del seis despliega sus encantos vibrantes.

Por uno, seis destella su luz radiante,
como el alba que inicia el día elegante.

Doble seis, doce se dibuja en la escena,
una melodía matemática que en la mente resuena.

Tres veces seis, dieciocho resplandece,
como un rayo de sol que la multiplicación ofrece.

Cuatro veces seis, veinticuatro se revela,
un número mágico que en el tapiz destila.

Cinco veces seis, treinta emerge,
en el jardín matemático, una flor que se aderece.

Seis veces seis, treinta y seis danzan,
como parejas que en armonía avanzan.

Siete veces seis, cuarenta y dos palpitan,
una secuencia que en la mente se habita.

Ocho veces seis, cuarenta y ocho avanzan,
como los minutos en un reloj que se enlazan.

Nueve veces seis, cincuenta y cuatro despiertan,
una multiplicación que las cifras conciertan.

Diez veces seis, sesenta resplandece,
una cifra redonda que el poema estremece.

Así, en esta rima de multiplicación,
la tabla del seis canta su canción.

Que cada número sea un verso en esta danza,
y aprender la tabla del seis sea una gozosa bonanza.

Poema / canción para la tabla del 7

En el mundo de los números danzantes,
la tabla del siete se viste de galas vibrantes.

Por uno, siete destella su luz,
como el amanecer que despierta al cruz.

Doble siete, catorce en su danza,
como el eco de una melodía que avanza.

Tres veces siete, veintiuno resplandece,
una secuencia mágica que el aprendiz apetece.

Cuatro veces siete, veintiocho se revela,
en el tapiz numérico, una trama que cautela.

Cinco veces siete, treinta y cinco florece,
una ecuación que en el aire se estremece.

Seis veces siete, cuarenta y dos emerge,
como un secreto matemático que al alma converge.

Siete veces siete, cuarenta y nueve se eleva,
en la sinfonía de los números que la mente despeja.

Ocho veces siete, cincuenta y seis avanza,
una multiplicación que en el espacio danza.

Nueve veces siete, sesenta y tres palpita,
como un latido matemático que el entendimiento excita.

Diez veces siete, setenta resuena,
una cifra que en la mente se ordena.

Así, en esta rima de multiplicación,
la tabla del siete cobra inspiración.

Que cada número sea un verso en esta danza,
y aprender la tabla del siete sea una gozosa bonanza.

Poema / canción para la tabla del 8

En el vasto reino de los números brillantes,
la tabla del ocho se despliega en instantes.

Por uno, ocho destella su fulgor,
como el sol que al día da su resplandor.

Doble ocho, dieciséis en su compás,
una melodía matemática que fluye en paz.

Tres veces ocho, veinticuatro resuena,
como las horas que en el día se suceden.

Cuatro veces ocho, treinta y dos se revela,
una secuencia mágica que el aprendiz anhela.

Cinco veces ocho, cuarenta florece,
en el tapiz numérico, una cifra que engrandece.

Seis veces ocho, cuarenta y ocho emerge,
como un misterio que en la mente se sumerge.

Siete veces ocho, cincuenta y seis palpita,
en la sinfonía matemática que el conocimiento incita.

Ocho veces ocho, sesenta y cuatro danzan,
números que en armonía el entendimiento alcanzan.

Nueve veces ocho, setenta y dos avanzan,
como pasos de una coreografía que se ensanchan.

Diez veces ocho, ochenta resplandece,
una cifra que en la memoria permanece.

Así, en este poema de multiplicación,
la tabla del ocho se llena de inspiración.

Que cada número sea un verso en esta danza,
y aprender la tabla del ocho sea una grata bonanza.

Poema / canción para la tabla del 9

En el universo de cifras y compases,
la tabla del nueve tiene sus propios pasos.

Por uno, nueve emerge con fuerza,
como el inicio de una mágica alianza.

Doble nueve, dieciocho resplandece,
dos veces la magia que el número ofrece.

Tres veces nueve, veintisiete se revela,
un número mágico que el poema sella.

Cuatro veces nueve, treinta y seis palpita,
una multiplicación que la mente invita.

Cinco veces nueve, cuarenta y cinco florece,
como un jardín de números que enaltece.

Seis veces nueve, cincuenta y cuatro danzan,
en una coreografía que los símbolos abrazan.

Siete veces nueve, sesenta y tres resuena,
como una melodía que la tabla ordena.

Ocho veces nueve, setenta y dos se muestra,
un compás matemático que la lógica gesta.

Nueve veces nueve, ochenta y uno se desata,
una potencia que el conocimiento abraza.

Diez veces nueve, noventa reluce,
cerrando el poema con una cifra que seduce.

Así, en esta danza de multiplicación,
la tabla del nueve brinda su inspiración.

Que cada número sea un verso en esta alianza,
y aprender la tabla del nueve sea pura bonanza.

Las tablas de multiplicar

Tablas del 1 al 12 en pdf

Las tablas de multiplicar para imprimir

Aprender las tablas

Cómo aprender las tablas

Conclusión

El uso de juegos y poemas divertidos para aprender las tablas de multiplicar es esencial por varias razones.

En primer lugar, estos métodos hacen que el proceso de aprendizaje sea más atractivo y divertido, motivando a los estudiantes a participar activamente.

Además, la incorporación de elementos lúdicos y creativos facilita la memorización de las tablas de multiplicar al hacerlas más memorables y significativas.

Los juegos también fomentan la práctica repetitiva de una manera entretenida, fortaleciendo la retención de información.

En el caso de los poemas, la musicalidad y las rimas ayudan a desarrollar asociaciones mnemotécnicas, haciendo que el aprendizaje sea más efectivo y duradero.

En resumen, la combinación de juegos y poemas no solo hace que aprender las tablas de multiplicar sea más placentero, sino que también mejora la comprensión y retención de conceptos matemáticos.


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